EL MILAGRO DEL AMOR

 

Fueron crueles conmigo. Lo sé.

Querían matarme. Ya lo sé.

Piensan que soy mala. Lo sé.

Y tú...me cuesta más todavía soportar tu mirada. ¿Me tienes lástima?. No

¿Te ries de mi?. No

¿Te burlas de mi?. No

Te miré

-Relájate -me dijiste- Lo pasado ya ha pasado . Ahora tienes mi amor, y mis brazos son la puerta. Quédate conmigo. No hay nada más.

El arte del amor se parece a un parto emocional. Nos aferramos el uno al otro mientras emergemos juntos a la luz de una nueva vida, estimulante y aterradora a la vez. La luz del amor tiene que iluminar los aspectos repulsivos y rastreros de nosotros mismos, esos restos de roturas anteriores que quedan ocultos en nuestro interior

No se puede "ser" realmente sin "complacer". Hasta que no aprendamos a complacernos mutuamente, no habremos aprendido a ser.

Si digo: "Me complazco en tu belleza (tu fuerza, tu coraje o lo que sea)" , quiero decir que "sé que está ahí, porque la veo, aunque tú todavía no la puedas ver por ti mismo. No corres ningún riesgo manifestándola en mi presencia y, cuando lo haces, me complace como un precioso regalo. La recibo con amor y con honor". No basta para mi que yo vea algo en ti, sino que tengo que aprender a complacerme en lo que veo.

El milagro del amor se expresa a través de los demás. El espíritu que llevamos dentro contiene en cada contacto, en cada susurro la información que uno necesita, ese elixir que transmuta nuestras debilidades y las convierte en fuerzas, que enjuaga nuestras lágrimas y las convierte en genialidades, que rompe nuestras cadenas y nos libera, para que por fín podamos ser apasionados.

No buscamos un "arreglo" externo sino una bendición interior, y nuestras almas se inclinan hacia la posibilidad de la unión. Nuestro destino nos atrae como un imán, y aunque nos retrasen , no tienen poder para cambiar nuestro destino.

Nos topamos con la oscuridad de una existencia solitaria , pero volvemos a encontrarnos el uno al otro a la luz de una comprensión intensa y compasiva. Cada uno de nosotros lleva gravadas en el corazón unas instrucciones que dicen "ven a casa".

Podemos confiar en nuestro amor, pero no porque no vaya a cambiar nunca de forma, sino porque alguien nos ha prometido, con los ojos, con sus actos, con sus palabras, con sus besos, que este vínculo no es ni pequeño ni insignificante, que este compromiso en cierto modo durará siempre, y que esta vida no la viviremos solos.

Pobre de aquél que todavía no sabe lo suficiente para responder a un amor milagroso con un "Si" profundo y contundente, para inclinarse ante la verdad, para humillarse ante su poder, para rendirse a los vendavales que braman en los corazones enamorados

Es una lástima que seamos demasiado arrogantes para ceder al amor, para dejar al lado las pequeñas consideraciones. Qué estúpido decirle que no al poder de la elección amorosa. Qué pena que nos valoremos tan poco que no podamos creer que esa persona que está delante de nosotros es nuestro amor.

Y seguimos rezando por lo que ya hemos recibido, hasta que un dia nos damos cuenta de que lo que hemos dejado pasar era un milagro que pretendía sanarnos. Es posible que incluso lo digamos, pero es probable que entonces sea demasiado tarde.

La próxima vez que venga, a lo mejor no lo niegas. La próxima vez que venga, muéstrate humilde. La próxima vez que venga, reconoce tu dolor. La próxima vez que venga, muéstrate tal cual eres. La próxima vez que venga, deja de resisitirte. La próxima vez que venga, ten valor.

Es inherente al amor el poder de despertar al amado de su estado de muerte física.

"Durante siglos sabrán que me recogiste cuando estaba muerto,
y pensaba que mi muerte era un estado inalterable.
Insuflaste en mi mente nueva vida,
porque fuiste la única persona
que tuvo la cordura de pensar que era posible.
A cambio te dí mi corazón,
y fíjate,
ahora estamos vivos los dos.

 

Estractos de "La Plenitud del Amor " de Marianne Williamson

 

 

 

Reflexiones sobre las relaciones Amorosas
by Acoso Moral