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Desde
principios de 2008, la mayoría de los regidores de
Zapopan sabían del supuesto acoso laboral, bromas
pesadas y humillaciones del encargado de Prevención
al Delito de la Policía Municipal, Jorge Eduardo Garza
Martínez, contra por lo menos tres de sus subalternas.
Nadie, de ninguna orientación política, movió
un dedo para investigar los hechos, según los testimonios
de las afectadas.
El
jueves, después de que se hizo público que el
hermano del ex alcalde de Guadalajara Fernando Garza se encuentra
bajo la lupa de la Comisión Estatal de Derechos Humanos
de Jalisco (CEDHJ), el alcalde de Zapopan, Juan Sánchez
Aldana, prometió que el servidor será investigado.
El
caso se abrió cuando una trabajadora social, Ana Bertha
Ramírez de León, ex subordinada de Jorge Eduardo,
hoy comisionada en otra área de la Policía
Municipal, interpuso la queja 8688 de 2008, el 14 de julio
pasado, después de haber visitado sin respuesta las
oficinas de los representantes populares de Zapopan; la del
entonces responsable de la Dirección de Seguridad Pública
municipal, Francisco Javier Espinosa; la del director operativo
de la corporación Aldo Salazar, y la del síndico,
Ricardo Anguiano.
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El
hostigamiento sexual o como se le pueda llamar, en dos
ocasiones fue que me tocó (Garza) las piernas;
la primera diciéndome qué flacas
las tiene a lo que le dije que no me anduviera
agarrando. La otra, en la camioneta roja (propiedad
de la dependencia para uso del funcionario) a lo que
yo le di dos manotazos y le dije pulpo manotas,
describió Ana Bertha Ramírez de León
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El
jueves, el alcalde afirmó que no se enteró del
caso sino hasta que la Comisión Estatal de Derechos
Humanos tomó cartas en el asunto. La instrucción
es que se investigue a fondo y vamos a estar muy al pendiente
de que se cumpla con esto y que exista derecho de audiencia
a las personas que están presentado su queja.
Las
acusaciones contra el servidor público van desde llamarle
a sus subalternas con sobrenombres en clave policiaca, como
Es una 30 [descompuesta, deschavetada, loca],
o amenazarlas con girarles un 28 [arresto] cuando
reclamaban, hasta callarlas en juntas institucionales o públicas
la jefatura se dedica a organizar reuniones de orientación
con grupos vecinales, pedirles masajes en los pies,
criticar sus cuerpos de manera ofensiva y tocarles las entrepiernas.
Jorge
Eduardo Garza negó ayer las acusaciones, en una entrevista
telefónica (ver el recuadro aparte). Bertha Ramírez,
trabajadora social de 45 años y madre divorciada de
cuatro varones, indica que, si las cosas que denuncia fueran
falsas, no se habría atrevido a llegar tan lejos: Aclaro
que no tengo nada contra el ayuntamiento. No tengo nada contra
mi director, dijo ayer en una entrevista.
En
una carta que envió a mediados de julio al director
operativo de los gendarmes, la burócrata narra escenas
que harían insufrible la vida de oficina de cualquier
mortal:
hostiga refiriéndose a mi persona
como la 30; [dice] que tengo lonjas de llanta
de bicicleta, piernas flacas, que en ocasiones me veía
muy madreada, que si tengo problemas se los comentara para
que me ayudara como ha ayudado a otras.
En
otra parte: Constantemente nos pedía masajes,
recostándose en las sillas [
] En una ocasión,
estando sentada me puso su pie en mis piernas, quitándose
el zapato y el calcetín para que le diera masaje en
el pie. Yo contesté que no sabía sobar [
]
hasta que le puse crema. Como era una situación incómoda,
uno de mis compañeros [
] me relevó.
Más:
[Durante una gira] me comentó que en una de las
casas [
] vivía una maestra que le había
hecho la vida de cuadritos, que si no le podía yo partir
su madre.
El
clímax: En dos ocasiones me tocó las piernas,
la primera diciéndome: Qué flacas las
tiene [
] y la otra en la camioneta roja [asignada
al servidor por el ayuntamiento] a lo que yo le di manotazos.
El
primer visitador de la CEDHJ, César Orozco Sánchez,
dijo ayer que la queja está en el periodo probatorio.
Durante
2008, se ha interpuesto una quincena de quejas por acoso laboral
o sexual cometido en distintas dependencias estatales.
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Son
calumnias, afirma el acusado
Las
acusaciones de misoginia, acoso laboral y sexual son
calumnias, respondió ayer el jefe
del área de Prevención del Delito de la
Policía de Zapopan, Jorge Eduardo Garza Martínez,
durante una entrevista telefónica con Público.
El
problema es laboral, única y exclusivamente,
se defendió el hermano del ex alcalde de Guadalajara
Fernando Garza, quien definió que el área
para la que trabaja es conflictiva, sensible e
importante.
El
acusado señaló a su detractora, Ana Bertha
Ramírez de León, como conflictiva.
La señora que hace la acusación:
mis respetos, si ella se quiere manejar así:
no hay nada. En las colonias donde ella trabaja hubo
situaciones laborales. ¿Cuáles?
Pues, este
ella
se enoja muy fácil.
Hubo acusaciones de residentes; se le dijo en varias
ocasiones. Esto ya tenía cerca de un año.
Te puedo comprobar.
Se
le cuestionó la versión de que quince
trabajadores de Previsión del Delito, hombres
y mujeres, han salido comisionados a otras
instituciones laborales, supuestamente por problemas
con él. No hay nada al respecto. Hay varios
casos que, en su momento, los puedo afrontar uno por
uno. Ha habido personas que no han acatado las indicaciones.
Jorge
Eduardo Garza Martínez afirmó que tiene
más de 20 años en el servicio público.
Uno de sus últimos empleos fue como coordinador
técnico de las Brigadas de Seguridad del Ayuntamiento
de Guadalajara, cuando el hoy gobernador, Emilio González
Márquez, estaba a la cabeza. Es la primera
vez que me tocó una persona como ésta,
se quejó.
¿Qué
tanto le ha servido ser el hermano de un ex alcalde
del Partido Acción Nacional? Fernando,
mi hermano, tiene su carrera. Yo tengo mi carrera. Mi
trabajo ha sido siempre cercano al ingeniero Juan Sánchez
Aldana, alcalde de Zapopan.
Se
quejó de la investigación de la Comisión
Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ) en su contra: Cuando
Bertha llevó a sus testigos, no se me dejó
entrar. La comisión sí le dio la oportunidad
a ella de que entrara ella con mis testigos.
Todo
esto a mí me desgasta. El enemigo está
en la calle, hay que salir a combatirlo. La verdadera
nota debería ser ésa, concluyó.
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Guadalajara/Vanesa Robles
http://www.milenio.com/guadalajara/milenio/nota.asp?id=657668
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