NADIE ESTÁ A SALVO

 



Nadie está a salvo: Identificando los tipos de mobbing

Si hay algo en lo que todos los autores coinciden, es en que nadie está a salvo de esta verdadera plaga que infesta los ambientes laborales, sea cual fuere el área y puesto laboral. Y también coinciden en señalar tres tipos dinámicos: ascendente, horizontal y descendente, según jueguen las actividades de acoso dentro de la estructura organizacional. Veamos entonces estos tres tipos:

tipos:

Ascendente: Aquí la agresión parte de uno o varios subordinados que acosan sistemáticamente a un superior jerárquico. Una situación típica es cuando llega a un cargo jerárquico una persona ajena a la empresa o al entorno laboral inmediato bajo su mando, y su metodología de trabajo es cuestionada o directamente no aceptada por sus subordinados (y esto incluye desde ya a jefes y jefecillos por debajo de este superior acosado, por razones fáciles de imaginar, como ambición por ese puesto, temores por su propia continuidad o la de sus prebendas, o descubrimiento de actividades non sanctas…). Otra variante es el ascenso a un puesto de mando de un trabajador que es resistido por algunos de sus ex -pares; o si el nuevo jefe no tiene una conducción clara y genera intromisiones funcionales entre los trabajadores del área, disparando conflictos. Una situación que podría parecer común o de alta incidencia, como un mobbing ascendente de los subordinados hacia un jefe autoritario o soberbio en exceso, si bien existe y ha sido descrita, es minoritaria frente a los otras variantes de mobbing ascendente.

Horizontal: Aquí un trabajador es acosado por compañeros con el mismo nivel jerárquico, que sin embargo por una dinámica de grupo suelen disponer de un "poder" que de facto resulta superior al que detenta realmente el acosado, por una mezcla de intereses, contactos, relaciones e influencias canalizadas intencionalmente a actividades de mobbing. Las causas son variadas: problemas absolutamente personales que se trasladan al ámbito laboral, identificación de alguno del grupo (sean en puestos de base o empleados subalternos o a niveles gerenciales) como "distinto" y tomado como una amenaza para el resto, ya que tácita o expresamente no acepta las pautas y códigos de sus pares, sin que importe la bondad o no de esta suerte de "subversión" de los hábitos de trabajo. Otra variante clara es la existencia de personas física o psíquicamente débiles o distintas, cuyas "diferencias" son explotadas por los demás simplemente para pasar el rato o mitigar el aburrimiento, y esto aunque parezca poco sofisticado y más propio de niveles culturales bajos, es una mezquindad que se da absolutamente en todos los niveles.

Descendente: Sin duda la situación más habitual y que genera la mayoría de los cuadros. Aquí la agresión parte de la o las personas que detentan el poder, pero habitualmente con un individuo identificable como el que desencadena el mobbing, que se direcciona hacia quienes son subordinados en la organización. Es una "película" que casi todos hemos visto o conocido por referencia alguna vez. El direccionamiento de las fuerzas en este caso potencia el mobbing, y el trabajador resulta altamente susceptible al mismo. Las causas pueden ser de lo más variadas: desde el típico jefe perverso como característica personal y estilo de vida, que es genuflexo con sus superiores y a la vez despótico con sus subordinados, al que es funcional a intereses grupales de la organización en situaciones no transparentadas al resto de los empleados, y que busca hostigar y dejar fuera de combate a un empleado o forzar su retiro o despido. El que "cuida su puesto" destruyendo preventivamente a quien puede poner en evidencia su inoperancia o cosas peores; el que busca "desocupar" el puesto para algún amigo o incondicional, los que increíblemente parten de temas personales como creencias, militancias políticas, etc. Y así la imaginación y experiencia de los lectores podrá identificar otras tantas variantes operativas de estos nefastos personajes que abundan en esas ex-8 horas diarias de nuestras vidas… (que ahora pueden ser de 0 a 24 hs por obra y gracia de la hiperflexibilidad o nueva acrobacia laboral de nuestros días…)

Aprendiendo a identificar una secuencia: Las fases del mobbing

Ya ha quedado claro que el proceso es insidioso, con una dinámica muy variable y cambiante según la naturaleza de la empresa, los actores y el escenario directo, el tipo y las respuestas de una y otra parte. Pero no obstante, Leymann ha identificado y descrito a partir de sus experiencias cuatro fases que se dan habitualmente en estos procesos.

"fase 0"

Además se ha considerado una suerte de "fase 0" en la que se establece una dinámica de "atracción/seducción" sin la cual no podría producirse mobbing. En esta etapa latente, el acosador aún no ha manifestado toda su intencionalidad de daño o su potencial violento y queda enmascarado por la seducción que ejerce sobre la víctima y su entorno.

Fase 1

Fase 1 o de conflicto: Clásicamente un conflicto actúa como "disparador" y este estadio es considerado la primera fase, pero comprendiendo que es normal que existan conflictos en cualquier entorno laboral. Es normal sí, pero siempre que también sean conflictos "normales", en tanto que lo característico es que en este caso es una especie de "escalada de conflictos", que carece de una autolimitación lógicamente esperable. Hipotéticamente sería una fase breve con aparición de problemas puntuales, roces o incluso choques manifiestos, pero que admiten soluciones efectivas y nada sofisticadas. Pero por el contrario, pueden agudizarse y agrandarse, constituyendo el inicio del problema. Y allí está la señal de alarma: la posibilidad de llegar a "estigmatizar" al acosado y la perversión de una dinámica habitual de conflictos entre partes.

Fase 2

Fase 2 de mobbing o de estigmatización: Aquí se ha trascendido un punto de inflexión, el entorno se hace protagónico, y las hasta entonces actividades y comportamientos aislados se sistematizan durante un tiempo prolongado (*1) , configurando toda una estrategia de hostigamiento, que tiende a calumniar, ridiculizar, acosar y apartar socialmente a la víctima. Digamos que a hacerle la vida imposible, dejando el menor rastro posible… de modo que la sugerencia y el facilismo de un rótulo de "paranoico" o "autoperseguido" resulta cómodo y práctico para los hostigadores.

Los comportamientos perversos son una constante, con un alto potencial destructivo por cuanto no son compartidos por la víctima, que como dijimos, no entiende y duda en creer lo que le está sucediendo, llegando incluso a negar la evidencia ante la pasividad, negación o evitación del fenómeno por parte del entorno. A lo que se suma una cierta fascinación inmovilizante ante la presencia del mal o de lo perverso, y se instala en la víctima un destructivo sentimiento de mortificación. Desde ya que el trabajador capaz de hacerlo, una vez que capta la situación y analiza sus posibilidades, puede encontrar salidas para no "seguirles el juego", o ponerse afuera de él aunque simule seguirlo. Pero esa es la historia de los que se salvaron a tiempo… asumiendo siempre algún costo y en su momento quizá una también una cuota de pérdida.

Fase 3

Fase 3 o de intervención de la empresa: La situación trasciende los límites del entorno que lo gestó y de la víctima que a esta altura está "marcada" o estigmatizada por los hostigadores, (todos lo saben y a la vez nadie se da por aludido, y se evita artística y ladinamente al de repente contagioso o directamente "invisible" leproso laboral…, cuya jornada se vuelve cada vez más desgastante, larga y dolorosa). El "conflicto" trasciende a los niveles ejecutivos superiores o a la dirección de la empresa, que pueden actuar a través de los superiores jerárquicos inmediatos o no según el tipo de mobbing que se trate, o a través del área de RRHH.

Y aquí hay que recordar que distintas serán las cosas si se trata de un mobbing inducido por la misma empresa con fines perversos pero claros de desestructurar el ambiente de trabajo en pos de intereses no trasparentados, o de "cazar" ciertos puestos para ubicar empleados funcionales a sus objetivos y fines, en cuyo caso se espera que el caldo se espese lo suficiente para intervenir con fines y "soluciones" ya premeditados.

¿Cómo suele intervenir la empresa?

Para no privarnos de los finales felices, digamos que en casos lamentablemente minoritarios puede haber una solución positiva del conflicto. Los responsables de investigarlo lo hacen de modo eficiente y "aséptico" y resuelven la situación con los cambios de ubicación del personal, sanciones y articulación de los mecanismos necesarios para evitar la repetición de este tipo de situaciones. Pero lo habitual es que cuando la empresa interviene y el "caso" se oficializa, la actitud de lejos más común es que por reflejo (adquiridos en una larga práctica…), aplique una máxima de la cultura organizacional de la eficiencia mal entendida, que es "sacarse el problema de encima, lo antes posible y al menor costo posible", lo cual no es demasiado difícil ni cuestionable ya que no suele haber elementos sindicales involucrados, que por el contrario, sugestivamente se borran… y amplifican el silencio oficial.

En consecuencia se tiende a ver a la víctima como el problema a combatir, reparando en sus características individuales tergiversadas y manipuladas, lo cual es infinitamente más sencillo que multiplicar el "problema" investigando y/o lidiando con el entorno. Con apenas una investigación superficial del conflicto, y asumiendo a priori los elementos del proceso de estigmatización como ciertos o al menos suficientemente probables, la dirección o el área de recursos humanos se suma al entorno que acosa activa o pasivamente, profundizando el proceso y a muchas veces dándole el golpe final a la víctima, en tanto su propia responsabilidad legal por la salud psicofísica del trabajador queda a salvo.

Fase 4

Fase 4 De solicitud de ayuda especializada externa y diagnóstico incorrecto: Es una fase que puede no existir pero por su valor como signo y aporte para que los lectores la conozcan (y eventualmente reconozcan…), la incluimos. Es probable y comprensible que la persona víctima de mobbing busque ayuda profesional, por iniciativa propia o sugerencia de un médico laboral o asistencial particular o de la empresa. Lo lógico entonces es que recurra a un psicólogo o a un psiquiatra. El riesgo observado y descrito es que el profesional, que a menudo carece de suficiente capacitación para detectar o investigar situaciones sociales del entorno laboral, oriente la terapia al análisis de personalidad y/o conductual del paciente. Y una consecuencia lamentable es que ésta además sea objeto de un diagnóstico incorrecto en consonancia, que puede adquirir los peligrosos ribetes de un "rótulo" que todos sabemos que es directamente una lacra difícil de extirpar a nivel laboral. Paranoia, personalidad querellante, síndrome de desadaptación y estrés, desórdenes de personalidad o carácter, delirio autorreferencial, depresiones de distinto grado y color suelen ser los diagnósticos más frecuentemente cosechados. Obvio es decir que el progreso de la terapia es prácticamente nulo, cuando no remueve o moviliza núcleos adversos y aumenta la desadaptación y capacidad de respuesta, inhibiendo las posibilidades de una verdadera rehabilitación, sea para retomar sus actividades habituales con mejores posibilidades, o para un cambio o reinserción laboral verdaderamente terapéutico al menos en la coyuntura.

Lo habitual es que el profesional no trascienda el límite de la terapia convencional y en consecuencia no investigue ni trate de influir de alguna manera sobre el entorno. Y que recomiende una licencia laboral, con lo cual estaría precipitando improductivamente la siguiente etapa del mobbing.

Fase 5

Fase 5 De marginación o exclusión de la vida laboral: Un epílogo conocido y deplorable, donde la víctima abandona su puesto de trabajo, generalmente luego de licencias prolongadas por cuestiones médicas, pero también apelando a licencias sin goce de sueldo, como un recurso de supervivencia. Culmina con la exclusión del acosado del trabajo (renuncia, despido, jubilación anticipada, retiro voluntario, invalidez, enfermedad psiquiátrica, etc.) Es común también que en aquellas empresas (generalmente estatales o paraestatales), los trabajadores comiencen pidiendo cambio de puesto, tratando de evadir el entorno que ya identificaron como torturante e insoportable, pero pocas veces se consiguen por derecha y derecho a ellas, aún con la recomendación favorable e incluso la indicación expresa de los servicios de medicina laboral de las empresas.

Aquí no vale llamarse a engaño. Al menos en nuestro medio, los servicios de medicina laboral cada vez están menos comprometidos con la salud y legítimos intereses y derechos de los trabajadores a un ambiente que no los impulse al desequilibrio psicofísico. Y esto es así tanto si son externos (contratados por las empresas o parte de las ART), o si son parte de la misma organización ya que están contaminados por las lacras y móviles perversos propios de las mismas, o simplemente son "funcionales" a la dirección en aras de conservar sus propios puestos de trabajo. Pero aún en aquellos casos en que algunos médicos "se juegan" expresamente en una recomendación de traslado desnudando el cuadro de mobbing, esta indicación no suele prosperar, y más bien puede ser la solicitud de ingreso del médico en cuestión al club de las víctimas de mobbing.

En las empresas privadas, el cuadro habitual en esta etapa es que se aguante estoicamente en el puesto de trabajo, que evoluciona de trinchera a calvario, con consecuencias severas sobre la salud del acosado y de su núcleo familiar. Desde que el Síndrome de Pánico ha sido identificado y estudiado como entidad, y muchos cuadros confusos entendidos dentro de este contexto evitando así diagnósticos erróneos, es uno de las afecciones intermedias o finales posibles, además de todo tipo de afecciones severas según los "órganos blancos" o predisposiciones de cada uno (*2). Más allá de todo sensacionalismo o de cosmética, es necesario mencionar que el suicidio es un fin que ha llegado a materializarse. Esta etapa suele coexistir con lo descrito como fase 4, donde la persona es tratada por profesionales que hacen un diagnóstico erróneo simplemente por no creer la historia que les relatan, no investigarla o no extender la mirada al entorno implicado.

Es posible un final feliz …La literatura especializada incluye últimamente una nueva fase o de la recuperación, en buena parte favorecida por el progresivo conocimiento de este síndrome, que abandona de a poco el exilio respecto a los medios de comunicación masiva y gana espacio público y peso específico. El conocimiento de las características y consecuencias del acoso, la difusión del tema a través de los medios y la aparición de las asociaciones de lucha contra el mobbing, y muy especialmente el fuerte eco en la gente y su motivada participación dispararon el debate y "lo sacaron de la clandestinidad". Los profesionales médicos van incorporando el tema a ritmo bastante importante, aunque esto valga aún sólo para las sociedades más adelantadas del Primer Mundo.

Y lo más importante: todo esto generó alentadores cambios en cuanto al cambio de actitud de jefes y compañeros que se niegan a ser cómplices y abren la posibilidad de lograr la recuperación física y psicológica del acosado, y a que éstos a su vez tengan un recurso terapéutico fundamental: conocer y saber qué les está pasando, para poder evitar su evolución o revertir el curso del proceso.*1 Leymann lo hace muy extenso, inclusive de uno a tres años, si bien otros autores lo ubican ya entre los 3 y 6 meses cuando es evidente.*2 Groeblinghoff & Becker, 1996; Leymann, 1996

 

 

III Parte// ALERTA 3 El mobbing: la plaga silenciosa. Cuando el trabajo no es saludNADIE ESTÁ A SALVO: Tipos y Fases del Mobbing
En tiempos en los que el desempleo es la plaga del siglo, los que se encuentran en la franja de "ocupados" se sienten felizmente inmunizados. Pero lo cierto es que el trabajo no siempre es salud. Por eso Ateneo aborda la otra plaga: El mobbing. En esta tercera parte los tipos y fases de esta problemática.I Parte // ALERTA 1 - El mobbing: la plaga silenciosa. Cuando el trabajo no es saludII Parte // ALERTA 2 - El mobbing: la plaga silenciosa. Afinando la mirada: ¿Qué es y qué no es el mobbing?Autor: Dra. Matilde Sellanes / Buenafuente.com3/19/2004


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