LAS TRIBULACIONES DE SALVADOR BUENO

por Guillermo Niebla

 

Mi nombre es Angel Salvador Bueno*

Trabajé por siete años y medio en Maderas Carcomidas de Cuernavilla.

Empresa dirigida por Luis Adrón y administrada por Teresa Rampas, quien desde el primer día me hizo ver que era persona non grata para ella.

Me ordenaba trabajos rutinarios y nada relevantes con el cometido de llevar una contabilidad bien hecha, pero eso era lo que menos le interesaba a la Sra. T.Rampas, puesto que pronto se iba a jubilar y su objetivo era asegurarse la quiebra y cierre de la empresa y temía que mi presencia al frente de la administracción de la misma abortase sus planes de disolución y derribo.

Por ello empezó desde el primer momento la práctica sistemática del mobbing contra mí mediante la crítica constante de mi trabajo y conducta personal, y comentarios calumniosos de mis anteriores trabajos en Forjas Financieras y la Caja de Ahorros de Buenavilla, envenenando los oídos y la mente del gerente L.Adrón y así asegurarse que a la jubilación de éste, fuese reemplazado por el encargado Tarsicio Ontín.

El estilo administrativo de T.Rampas era el más chapucero y lleno de falsedades y alteraciones contables que he visto en mi vida; se puede calificar, sin caer en la menor exageración, de totalmente aberrante, la llevaba por el método más arcaico y manual. ¡En plena era de la informática!. Llevando personalmente la “contabilidad real” cuyos libros guardaba celosamente bajo llave en un cajón, y ni siquiera el gerente L.Adrón tenía acceso a ellos, y aunque lo tuviera su crasa ignorancia le impediría obtener la menor información y mucho menos, interpretarla.

Mi cometido era la llevanza de “los libros oficiales” porque era totalmente incapaz de adaptarse a la normativa contable y fiscal del Estado de Libertonia.

Lo único que T.Rampas hacía a la perfección era mentir, mentir y mentir. Aparte de despellejar con su lengua a toda persona que tuviese la desgracia de relacionarse con ella.

Practicaba sistemáticamente la falsedad en documento público elevando al Registro Mercantil de Cuernavilla certificaciones de juntas cuyas actas nunca firmaron los accionistas, y actas de juntas que nunca llegaron a celebrarse.

Engañaba a todos: Al Fisco, a los accionistas, al gerente L.Adrón, al anterior gerente Jesús Salvador, que era mi padre. A quien además fue despojando de su patrimonio mediante artificios contables aplicando un doble sistema de valoración que lo fue descapitalizando paulatinamente, aprovechándose de su falta de formación contable y, además culpándole por ello siempre que tenía ocasión, poniendo en duda su honorabilidad mediante calumnias y falsas acusaciones para poner en su contra a la junta de accionistas, lo que le causó tal cantidad de disgustos, por ser hombre de honor, que murió a causa de una larga y dolorosa enfermedad consecuencia de haber somatizado en su cuerpo tanta maldad proyectada sobre él.

En otras palabras: Mi padre Jesús Salvador murió crucificado por T.Rampas y L.Adrón con la complicidad silente del resto de los accionistas que forman esa “junta de borregos” de la Sociedad Maderas Carcomidas S.A. domiciliada en la ciudad de Cuernavilla, estado de Libertonia; quienes, al igual que Poncio Pilato, se lavaron las manos permaneciendo impasibles ante tal horrendo crimen.

Según el Prof. Iñaki Piñuel, el acosador siempre guarda en el armario los cadáveres de víctimas anteriores. Mi padre de bendita memoria había sido el primero y yo…. iba a ser la siguiente víctima propiciatoria, destinada a ser triturada entre los dientes de esa zorra y esos chacales sedientos de sangre llamados T.Rampas, L.Adrón y T.Ontín.

(Fín de la primera parte)

* Los hechos relatados son reales, los nombres de personas y lugares han sido modificados para proteger a los culpables.

Autor: Guillermo Niebla

Volver Casos Reales Anónimos

Acoso Moral